
La foto que antecede esta nota corresponde a la tapa del libro y a continuación les transcribo la primera pagina del relato (si bien podría transcribir el cuento entero, por lo corto del mismo, no lo hago por respeto a los derechos autorales).
Erase una vez un hombre llamado Augusto al que le gustaban las aventuras. No vivirlas —Augusto era un tanto enclenque, residía en una ciudad poco aventurera y realizaba un trabajo comodísímo -, a él lo que le entusiasmaba eran las aventuras escritas. En la biblioteca de la ciudad, a la que acudía regularmente tres veces por semana, había leído ya doscientos libros de este género, puede que trescientos. Y como en las estanterías todavía quedaban cientos de libros más, estaba contento.
Los libros de aventuras hacían que Augusto perdiera el cabello; no era de….
Piumini, Roberto. Un amor de libro. Madrid, Editorial Luis Vives, 2002. p.47
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